SOMOS EL ESPEJO DE NUESTROS HIJOS 1


Qué duda cabe de que un ejemplo vale más que mil palabras. Los niños desde muy pequeños son curiosos y expertos observadores, se fijan en todo y comienzan a imitar a sus principales modelos de referencia ¡sus papás!

El EJEMPLO es una herramienta fundamental para educar y además tiene mucha más influencia que los consejos verbales, de nada sirve que le digamos a nuestro hijo que tiene que esforzarse o cuidar la naturaleza, si luego nos ve siempre tumbados en el sofá o tirando papeles a la calle. Los niños necesitan encontrar una coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos.

Un buen modelo les ayudará a adquirir adecuados hábitos de higiene de comportamiento… y otra serie de valores como la generosidad, el respeto la tolerancia, el autocontrol… ¡Los niños aprenden de cualquier acto que realizamos!

Por lo tanto los padres son el espejo donde se ven reflejados sus hijos y por eso nunca debemos olvidar una frase célebre de Einstein “Dar ejemplo no es la principal manera de influir en los demás; es la única”


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Un comentario en “SOMOS EL ESPEJO DE NUESTROS HIJOS

  • ana

    Viendo un artículo de esta semana en El Mundo sobre cuentos infantiles para dormir. El artículo es este:
    http://www.elmundo.es/sapos-y-princesas/2017/01/14/587a8e98ca474190638b4592.html

    … me gustaría explicar que hace un par de meses fui con mi niño de 4 años a ver un Cuentacuentos que trataba precisamente de eso, de que todos los presentes nos quedáramos allá mismo dormidos.

    Creo que se titulaba “Quedate dormido en tu camita”. El suelo estaba lleno de mantas y cojines para que todos nos tumbáramos. Y la chica que contaba el cuento pasaba por encima de toda la gente, que era un montón, porque la sala estaba llenísima.

    Estaba basado en dos libros que aparecen en ese artículo del Mundo:
    El libro titulado “Mi camita” y el libro titulado “Todos bostezan”.

    Ciertamente a mi niño le encantó, y me sorprendió mucho porque pidió dormir esa noche en su camita, que era un poco la finalidad de ese espectáculo.
    Así que me hice con esos dos libritos y la verdad, mi hijo casi cada noche duerme en su cama. Le hemos puesto a la cama unos ojos y una boca como la del cuento y se duerme feliz.

    Al leer ayer el artículo del El Mundo, quería contar esta experiencia, que realmente fue muy enriquecedora.