SOMOS EL ESPEJO DE NUESTROS HIJOS


Qué duda cabe de que un ejemplo vale más que mil palabras. Los niños desde muy pequeños son curiosos y expertos observadores, se fijan en todo y comienzan a imitar a sus principales modelos de referencia ¡sus papás!

El EJEMPLO es una herramienta fundamental para educar y además tiene mucha más influencia que los consejos verbales, de nada sirve que le digamos a nuestro hijo que tiene que esforzarse o cuidar la naturaleza, si luego nos ve siempre tumbados en el sofá o tirando papeles a la calle. Los niños necesitan encontrar una coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos.

Un buen modelo les ayudará a adquirir adecuados hábitos de higiene de comportamiento… y otra serie de valores como la generosidad, el respeto la tolerancia, el autocontrol… ¡Los niños aprenden de cualquier acto que realizamos!

Por lo tanto los padres son el espejo donde se ven reflejados sus hijos y por eso nunca debemos olvidar una frase célebre de Einstein “Dar ejemplo no es la principal manera de influir en los demás; es la única”

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