LA IMPORTANCIA DE LA AUTOESTIMA


La semana pasada, cuando estaba tratando de acceder a una urbanización privada, me encontré con un cartel que decía: “Apaga las luces exteriores, enciende las interiores, identifícate, y después sigue”.  Al leer esas palabras comencé a reflexionar sobre una cuestión que considero sumamente importante y de la que quiero hablaros hoy:

La autoestima, un término  que todos creemos conocer y al que sin embargo olvidamos  prestar  la atención necesaria para desarrollarlo de forma que redunde en nuestro bienestar. Y es que la autoestima es el concepto que tenemos de nuestra valía, de nuestra competencia, de nuestros pensamientos, sentimientos, sensaciones y experiencias que hemos ido elaborando sobre nuestra persona a lo largo de nuestra vida. Por ello el grado de autoestima que tengamos nos afecta considerablemente, de modo que una valoración positiva de nosotros mismos respetando y confiando en nuestras aptitudes, influirá de manera más que notable en el grado de satisfacción que tengamos en nuestra relaciones sociales, laborales, y afectivas, y determinará que podamos crecer y desarrollarnos como personas desde una perspectiva global e integradora, y desde un plano consciente que nos haga estar conectados con nuestro interior, lo que es fundamental para potenciar nuestras virtudes y asimilar mejor nuestros defectos.

Desafortunadamente en demasiadas ocasiones nos ocupamos más de gustar a los demás, de buscar validaciones externas (luces exteriores), que de gustarnos a nosotros mismos, de buscar validaciones internas (luces interiores), considerando a los otros como una especie de jueces que han de valorar si nuestro comportamiento es adecuado para satisfacer lo que los demás esperan de nosotros.  Y si bien es verdad que el apoyo, el afecto, y la aprobación de los demás son importantes, no es menos cierto que no podemos depender de gustarle a la gente para ser felices, pues eso significaría desconectarnos de nosotros mismos y de nuestra identidad, que es lo que nos hace ser únicos y maravillosos.

Así pues, conocernos, ser conscientes, tener confianza en nosotros, y en definitiva, identificarnos como un ser único e irrepetible, puede hacer que nuestro grado de autoestima aumente para que el camino que decidamos emprender sea beneficioso tanto para nosotros como para todos aquellos que en algún momento se animen a compartirlo.

Madrid a 21 de Agosto de 2013

Julieta Araoz

Psicóloga

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