EL DEFICIT DE ATENCION CON HIPERACTIVIDAD (T.D.A.H.)


Últimamente nos encontramos con muchos casos de niños diagnosticados de déficit de atención con hiperactividad (T.D.A.H.). Cada vez llegan más padres a las consultas médicas comentándonos casos similares a este:

  • Me llama el profesor de mi hijo y me dice     “su hijo tiene TDAH”.

  • Le pregunto que cómo puede ser. Y me responde que se ha dado cuenta que no para en clase, que es muy inquieto y “claro” le interrumpe el ritmo de la clase.

  • En ese momento, no se que hacer ni que decir;   y claro, cuando salgo del despacho enseguida busco información de que quiere decir esas palabras que me han sonado tan mal “TDAH”; y veo que su significado es el de Trastorno por Déficit de Atención por Hiperactividad.

  •  Me siento

  •  Recapacito

  • Y me doy cuenta de que no se puede diagnosticar así como así, si efectivamente mi hijo tiene un problema, tengo la gran suerte de que hoy existen grandes profesionales a los que puedo acudir y que me pueden ayudar a mí y a mi hijo y me pongo en marcha.

La experiencia clínica me ha demostrado que no todos los niños con un supuesto TDAH tienen la patología en realidad.  En bastantes ocasiones se trata de niños inquietos, nerviosos. Lo que antes era un niño travieso, hoy en día se traduce con una frecuencia elevada en un niño con TDAH; con el consiguiente problema que supone dar medicación a un niño que no la necesita.

¿Un TDAH?   ¿Un déficit de atención?.  Es importante señalar que el TDAH  tiene otros síntomas y características diferenciadoras del déficit de atención, el cual puede estar provocado por diferentes motivos.  La atención no es un concepto unitario, sino que tiene varios aspectos (atención focalizada, sostenida, selectiva…) y no todos éstos afectan de igual forma en un TDAH.   Hay que investigar los diferentes aspectos del niño (afectivo, emocional, social) así como sus diferentes ambientes (escolar, extraescolar, familiar) para comprobar si existe alguna causa de esa alteración atencional.  Problemas familiares, situaciones de exclusión social, o el acoso escolar pueden provocar un déficit de atención y concentración sin que esto signifique que el niño tiene TDAH,  Asimismo es relevante ver si el niño está motivado, si tiene interés por las asignaturas, si tiene un nivel intelectual superior a la media (lo que hace que se aburra en clase y se distraiga), o por el contrario un nivel intelectual inferior a la media (atiende y no es capaz de seguir el ritmo normal de la clase).

Prestemos atención a los pequeños tanto en casa como en el colegio, sobre todo en el colegio (donde realmente son niños),  lugar en el que se relacionan, pasan mucho tiempo, y se les ve en su salsa. Unas veces inquietos, alegres, nerviosos, juguetones, otras veces aburridos, y/o distraídos; cosas normales de la edad, no confundamos una cosa con otra; investiguemos por qué el tutor nos informa de un TDAH y no pequemos nosotros también de déficit de atención y si detectamos algo más, acudamos a los profesionales que están para ayudar, orientar y hacer todo más fácil.

Con un diagnostico bueno y con un buen trabajo, esto se encauza.

No les hagamos crecer antes de tiempo, los niños no tienen que dejar de serlo.

 

Madrid a 24 de Mayo de 2013

Ángela Osuna

Psicóloga

Lourdes Teresa

Colaboración

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